Me recojo enseguida. Todos los trozos de miseria que dejo esparcidos después de quedarme sin aliento. Es cíclico, y parece que interminable y siempre predecible. No me dejo caer más de la cuenta, pero cada vez caigo un poco más abajo un poco más a menudo.
Rompí lazos, una relación de ocho años, un proyecto de vida que aún hoy sigo sintiendo como el único posible. Y no me rehago, pese a ser lo que creía que era lo mejor para mí. Para encontrarme, para quererme, para cuidarme. Para vivir para mí, no pude hacerlo con él a mi lado. Y todavía le quiero tantísimo.
Quizá debiera hablar con alguien, dejar de clamar socorro para dentro y conseguir pedir ayuda hacia fuera. Pero me siento incapaz de hablar, de hilar palabras. De hacerlo con tacto, de hacerlo con rigor.. Porque es tanto lo que llevo pensado que es largo el tiempo que necesito para contarlo, y pacientes los oídos que deban escucharlo.
No me dejo caer. No más de la cuenta. Pero no he tocado fondo todavía.
Ni la rutina me salva de la muerte de la consciencia.
No le encuentro el sentido a nada. Ni siquiera a mí. Ni a que llueva o mañana sea lunes, o a que hoy tenga toda una tarde y una noche por delante, hasta que llegue mañana, y pasado y el otro...
Necesito estar sola. Pero sólo me hundo sola. Necesito estar con alguien. Necesito tiempo quizá. Y paciencia. Y fortaleza.
Y esperanza.
domingo 29 de noviembre de 2009
Agnes
La más larga de todas las horas.
La más triste de todas las sonrisas.
Tenía la letra pequeña y le gustaba escribir en azul. Ella era ella pero no sabía quién. Nunca conocí a nadie que se pareciera más al otoño. Sonreía a menudo y a menudo se mostraba distraída, ausente, absorta, a partes iguales. Me encantaba verla hablar.
Siempre llegaba tarde, pero su impuntualidad se había convertido en un hábito al que me tenía acostumbrado. Por eso, cuando esa vez empezó a retrasarse no le di importancia.
La más triste de todas las sonrisas.
Tenía la letra pequeña y le gustaba escribir en azul. Ella era ella pero no sabía quién. Nunca conocí a nadie que se pareciera más al otoño. Sonreía a menudo y a menudo se mostraba distraída, ausente, absorta, a partes iguales. Me encantaba verla hablar.
Siempre llegaba tarde, pero su impuntualidad se había convertido en un hábito al que me tenía acostumbrado. Por eso, cuando esa vez empezó a retrasarse no le di importancia.
sábado 15 de agosto de 2009
Cada letra
de cada palabra sabe a despedida. Adiós es lo que parece que te digo cada vez que escribo, cada vez que te susurro tu nombre al oído.
Adiós. Adiós, adiós.
Adiós. Adiós, adiós.
miércoles 5 de agosto de 2009
Infinitesimal
Así soy. Así me siento hoy. Como el espacio vacío que anida entre un paréntesis.
Llueve con fuerza fuera, en la calle.
Me derrumbo.
Me siento derrotada, aunque tampoco tiene mucho sentido, porque no tengo ganas de luchar. Estoy vacía. Me siento sola. Sin identidad. Sin futuro. Sin presente. Sin nada.
Llueve con fuerza fuera, en la calle.
Me derrumbo.
Me siento derrotada, aunque tampoco tiene mucho sentido, porque no tengo ganas de luchar. Estoy vacía. Me siento sola. Sin identidad. Sin futuro. Sin presente. Sin nada.
domingo 2 de agosto de 2009
Entre paréntesis

A los gemidos siguieron lágrimas vivas. Llanto desconsolado en movimiento. La sal azotada por las caderas rítmicas y el corazón acelerado y encogido al mismo tiempo.
Soledad y tristeza bajos los escombros de sus propios cuerpos.
Quererte y quererte querer... y en el abismo infranqueable que supone estar en medio, habita ella... lívida, suspendida en los suspiros de las horas muertas. Vacía o llena de nada, que viene a ser lo mismo.
Qué soy para ti, le pregunta bajito, susúrrame el deseo al oído.
Sólo poesía, muslos,
Y luz.
Soledad y tristeza bajos los escombros de sus propios cuerpos.
Quererte y quererte querer... y en el abismo infranqueable que supone estar en medio, habita ella... lívida, suspendida en los suspiros de las horas muertas. Vacía o llena de nada, que viene a ser lo mismo.
Qué soy para ti, le pregunta bajito, susúrrame el deseo al oído.
Sólo poesía, muslos,
Y luz.
viernes 6 de marzo de 2009
Con los ojos cerrados
Autorretrato
Uploaded by Enamorada del Hombre Océano on 28 Oct 08, 8.53PM CET.
Sentir que el tiempo corre, y que no asusta. Que se llena de planes y esperanza. Me reconcilio. Me enfrento a la parálisis física de antaño. Encaro lo que viene. Cabeza alta, y manos que agarran manos. Soy la Mujer Ola. Enamorada de mi Hombre Océano, de la vida y de la suerte de una. Soy yo, como siempre lo he sido. Más grande. Más fuerte. Mejor.
En la casa dedal se libra una batalla, en la que sólo hay buenos. Donde sólo se gana y en la que no hay premio. Sólo seguir batallando con la mejor sonrisa. Por alcanzar aquéllo que sé que quiero. Qué importante saber dónde está la meta. La de ahora, la de este momento. Hacer planes a corto y mirar al horizonte satisfecha de los pequeños pasos. En la casa dedal se libra una batalla mágica. Que siempre acaba bien.miércoles 27 de agosto de 2008
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